Vidriería en Santiago


La vidriera es una estructura de cristal, normalmente de colores, que sirve para decoración y va colocada en una ventana o una puerta cerrándola. Vidriera es un término que procede de vitriarĭus, un vocablo latino.

El concepto puede emplearse de distintos modos de acuerdo al contexto. En algunos países, se denomina vidriera a la estructura que dispone de vidrios y que permite cerrar una ventana o una puerta. Vidrieros y vidrieras, por otra parte, son aquellos que se encargan de instalar estas estructuras o que comercializan vidrios.

Una vidriera, por otra parte, es el sector de un comercio en el que se exhiben los productos en venta. En este sentido, vidriera es sinónimo de exposición. Por lo general, los productos se presentan detrás de un vidrio en la parte delantera de la tienda (es decir, en un lugar donde se puedan ver sin que las personas se vean obligadas a entrar al local).

La vidriera, por lo tanto, constituyen la fachada del comercio. Su diseño es muy importante ya que deben captar la atención del potencial comprador que pasa, posiblemente de modo circunstancial, frente a ella. Si la vidriera es atractiva, es probable que la persona termine ingresando a la tienda en cuestión.

Supongamos que un negocio de ropa se limita a colocar cajas con la indumentaria en la vidriera, sin ningún tipo de decoración y con una iluminación deficiente. Es poco probable que alguien se sienta atraído y decida ingresar a la tienda. En cambio, si otro negocio instala luces de colores, dispone la ropa de manera que se luzca y decora la vidriera con diferentes ornamentaciones, logrará llamar la atención e invitará a que los transeúntes ingresen al establecimiento.

Uno de los errores más comunes de los comerciantes es pretender que los clientes encuentren lo que buscan por sus propios medios, y por ello no se esfuerzan en atraerlos con una vidriera bien diseñada e impactante. Esto sucede especialmente en aquellas tiendas que han conseguido mantenerse activas desde hace décadas, pero que han ido oscureciéndose, tanto en sentido literal como figurado, por la falta de adaptación a las reglas modernas del mercado.

Si bien no existe una técnica infalible para diseñar una vidriera, sí hay muchos consejos útiles para atraer la vista a los puntos más importantes y conseguir que muchas personas se sientan interesadas en los productos exhibidos.

Una vidriera debe evitar el exceso de productos en exposición. Es muy importante mantener el escaparate lo más despejado posible, para que los transeúntes puedan entender con facilidad qué artículos vende la tienda, ya que de lo contrario se genera una confusión que dificulta su identificación y disminuye el interés.

La vidriera debe ser el reflejo del comercio, y si se mantiene igual durante mucho tiempo puede llevar al público a pensar que el negocio no está dando frutos, o que los dueños no se esmeran lo suficiente en cuidarlo. Estas ideas negativas, junto a muchas otras, pueden resultar en que la gente continúe su camino como si no hubiera visto nada.

Siempre hay surtido de artículos viejos que parecen imposibles de vender, y una de las mejores tácticas para conseguirlo es combinar una rebaja con una buena presentación en la vidriera.

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